
"Volver a ti"

Conocida por su libro "Volver a ti", que busca ayudar a las mujeres a reconectar con su esencia y vivir de acuerdo a sus verdaderas necesidades, la psicóloga venezolana, Laura Santander, alerta que el machismo no ha desaparecido, sino que ha mutado y se ha vuelto más reactivo en algunos contextos.
A veces se expresa de forma abierta; otras, de maneras más sutiles: deslegitimando la experiencia de las mujeres, ridiculizando sus demandas, penalizando su voz o exigiéndoles una perfección imposible. Repetir constantemente que “el machismo ya no existe” no hace que desaparezca. Sólo hace que dejemos de verlo.
En esta entrevista, exclusiva para portalnews.ar, la psicóloga y escritora venezolana, residenciada en España, habla de una obra escrita en clave de acompañamiento, como un regreso a la esencia de la mujer para discutir ante sí misma la dirección y los ciclos de su vida coherentes con su verdadera necesidad.
Su enfoque se basa en la escucha profunda, la comprensión emocional y la capacidad de reconstrucción personal. Para ello, trabaja en el acompañamiento profesional, y ayuda a las mujeres a identificar y superar patrones de silencio y adaptación, y a vivir con más conciencia y paz.
¿Cómo surge la idea de escribir el libro "Volver a ti?
Surge de acompañar a mujeres que, aparentemente, tenían sus vidas organizadas: trabajaban, cuidaban, resolvían problemas, sostenían a sus familias y cumplían con todo lo que se esperaba de ellas. Sin embargo, cuando comenzaban a hablar de sí mismas, aparecía una sensación común: no sabían exactamente en qué momento habían dejado de escucharse.
También nace de mi propia experiencia como mujer y psicóloga. Durante años observé cómo muchas mujeres podían identificar con enorme precisión las necesidades de los demás, pero tenían dificultades para reconocer las propias. Sabían quién necesitaba ayuda, qué debía resolverse y qué esperaba su entorno, pero no siempre podían responder una pregunta aparentemente sencilla: ¿Qué necesito yo?
El libro comenzó a tomar forma a partir de esa contradicción. Quise escribir una obra que hablara de la desconexión femenina no como un fracaso personal, sino como el resultado de años de adaptación, exigencia, cuidado y silencio emocional. Volver a ti es una invitación a detenerse, escuchar el cuerpo, comprender las emociones, revisar los ciclos y recuperar una relación más honesta con una misma. No propone convertirse en otra mujer. Propone dejar de abandonar a la mujer que ya eres.
¿Lo defines como acompañamiento?
Sí, aunque no como un manual que le dice a la lectora lo que debe hacer. No quería escribir un libro lleno de instrucciones que terminaran convirtiéndose en una nueva lista de exigencias. Las mujeres ya tienen suficientes listas pendientes como para añadirles también la obligación de “sanar correctamente”. Es un libro que acompaña porque formula preguntas, ofrece marcos psicológicos y abre espacios de reflexión. Cada mujer puede reconocerse en determinadas experiencias y recorrer el contenido desde su momento vital particular.
El libro no pretende sustituir un proceso terapéutico, pero sí puede funcionar como una puerta de entrada hacia una mayor conciencia personal. Puede ayudar a poner nombre a experiencias que la mujer llevaba tiempo sintiendo, pero que todavía no había logrado comprender o expresar.
Acompañar, para mí, no significa dirigir la vida de otra persona. Significa ofrecerle un espacio seguro para que pueda escucharse sin juicio, reconocer sus recursos y comenzar a tomar decisiones más coherentes con quien es.
Tú, como psicóloga, acompañas a mujeres en un proceso de reencuentro con el Ser. ¿Es correcto?
¡Sí, es correcto! aunque me gusta entender ese reencuentro de una manera muy concreta y profundamente psicológica. Reencontrarse con el Ser no significa escapar de la realidad, sino dejar de vivir únicamente desde los personajes que hemos aprendido a representar. Muchas mujeres se han identificado durante años con sus funciones: ser madre, pareja, profesional, cuidadora, hija responsable o persona disponible para todos. Esos roles forman parte de la vida, pero no contienen la totalidad de una persona.
En el acompañamiento trabajamos para diferenciar lo que la mujer verdaderamente desea de aquello que aprendió que debía desear. Exploramos su relación con el cuerpo, sus emociones, sus necesidades, sus límites, sus vínculos y la manera en que ha construido su identidad. No se trata de encontrar una esencia perfecta y escondida. Se trata de recuperar partes de sí misma que fueron quedando relegadas para adaptarse, pertenecer, evitar conflictos o responder a las expectativas externas.
El reencuentro ocurre cuando la mujer deja de preguntarse únicamente ¿qué esperan de mí? y comienza a preguntarse ¿cómo quiero vivir? Ese cambio de pregunta puede transformar una vida.
¿Hay una edad promedio en las mujeres que piden tu asesoría o acuden en general?
La mayoría de las mujeres que se acercan a mis procesos se encuentran entre los 35 y los 60 años, aunque no es una franja excluyente. Suelen ser mujeres que han atravesado diferentes responsabilidades familiares, laborales y afectivas, y que llegan a un momento en el que comienzan a cuestionar la vida que han construido. En muchas ocasiones no acuden porque todo esté mal. Acuden porque la vida que antes les resultaba suficiente ya no las representa de la misma manera. Puede aparecer una crisis profesional, una separación, el crecimiento de los hijos, la menopausia, el cansancio acumulado, un duelo o simplemente la sensación de estar funcionando en automático.
A partir de cierta etapa vital, muchas mujeres descubren que han pasado años respondiendo a urgencias externas y postergando conversaciones importantes consigo mismas.
Es entonces cuando aparece la necesidad de revisar quiénes son más allá de las responsabilidades que han asumido. No obstante, la desconexión personal no tiene una edad específica, hay mujeres más jóvenes que ya perciben el impacto de la hiperexigencia, la comparación constante y la presión por construir rápidamente una vida perfecta.

¿Cuáles dirías que son las principales desconexiones que enfrenta la mujer en el presente?
Una de las principales es la desconexión del cuerpo. Muchas mujeres se relacionan con él desde la corrección, la vigilancia o la exigencia estética, pero no desde la escucha. Observan cómo se ve su cuerpo, aunque no siempre pueden reconocer cómo se siente. También existe una desconexión emocional. Se aprende a controlar, justificar o esconder ciertas emociones para evitar ser considerada exagerada, conflictiva, egoísta o poco agradecida. Como consecuencia, muchas mujeres terminan desconfiando de su rabia, minimizando su tristeza y sintiendo culpa cuando necesitan detenerse.
Otra desconexión importante es la del deseo. La mujer puede saber qué necesitan sus hijos, su pareja, sus padres o su trabajo, pero no necesariamente qué desea ella. No hablo solamente del deseo sexual, sino del impulso vital: aquello que le interesa, la entusiasma, la moviliza y le permite sentirse viva. También encontramos desconexión del tiempo personal, de los ciclos, de la comunidad y del sentido de vida. Vivimos hiperconectadas tecnológicamente, pero eso no siempre significa estar conectadas emocionalmente. Podemos responder veinte mensajes y seguir sin responder la pregunta más importante: ¿Cómo estoy realmente?
¿"Volver a ti" también es un libro para ser leído por hombres?
Aunque el libro está escrito principalmente desde la experiencia femenina y dirigido a mujeres, considero que puede ser muy valioso para los hombres. Puede ayudarles a comprender procesos emocionales, corporales y sociales que muchas mujeres atraviesan y que no siempre saben explicar. También puede facilitar conversaciones más conscientes dentro de la pareja, la familia o el entorno laboral. Sin embargo, no creo que los hombres deban leerlo únicamente para entender a las mujeres, como si fuéramos una especie misteriosa que requiere un manual de instrucciones. También pueden leerlo para revisar su propia relación con la vulnerabilidad, las expectativas, el cuidado, el cuerpo y las emociones.
Los mandatos de género afectan de manera diferente a hombres y mujeres, pero ambos pueden quedar atrapados en identidades rígidas. A las mujeres se les ha pedido cuidar, agradar y sostener. A muchos hombres se les ha enseñado a resistir, controlar y no mostrar fragilidad. Por eso, aunque "Volver a ti" habla desde una mirada femenina, su pregunta central es profundamente humana: ¿cuánto de nuestra vida responde a quienes somos y cuánto a lo que aprendimos que debíamos ser?
¿Se espera demasiado de la mujer?
Sí, y además se esperan cosas contradictorias. Se espera que sea independiente, pero que no resulte intimidante; exitosa, pero siempre disponible; cuidadora, pero productiva; atractiva, pero no superficial; segura, pero no demasiado firme; joven durante el mayor tiempo posible y madura cuando conviene a los demás.
La mujer contemporánea ha conquistado espacios importantes, pero en muchos casos no ha dejado atrás las antiguas responsabilidades. A las exigencias tradicionales se les han añadido nuevas demandas. Ahora no solo debe cuidar, sostener y complacer, sino también desarrollarse profesionalmente, mantenerse saludable, gestionar sus emociones, tener una vida social activa y, de ser posible, hacerlo todo con buena cara.
El problema no está en que una mujer aspire a crecer en distintas áreas. El problema aparece cuando esas aspiraciones dejan de ser elecciones y se convierten en obligaciones permanentes. La sobreexigencia se vuelve especialmente peligrosa cuando se normaliza. Una mujer puede estar agotada y seguir pensando que simplemente necesita organizarse mejor. En ocasiones no necesita una agenda más eficiente: necesita reconocer que está cargando más de lo que humanamente puede sostener.
¿Esperar mucho de alguien es lanzarle una carga?
Depende de dónde nace esa expectativa y de cómo se expresa. Confiar en las capacidades de una persona puede ser estimulante. El problema comienza cuando la expectativa se transforma en una exigencia unilateral y la persona siente que su valor depende de cumplirla. Esperar constantemente que alguien sea fuerte, responsable, comprensivo o disponible puede convertirse en una carga, especialmente cuando no se le permite cansarse, equivocarse o cambiar de opinión. Esto ocurre con frecuencia en las familias. Se identifica a una mujer como la fuerte, la que resuelve o la que siempre puede, y esa supuesta admiración termina convirtiéndose en una condena. Todos confían en ella, pero pocos se preguntan quién la sostiene. Las expectativas también pueden alejarnos de la persona real. Dejamos de verla como alguien con necesidades, límites y contradicciones, y comenzamos a relacionarnos con la función que cumple para nosotros. Creer en alguien es reconocer sus capacidades sin negarle su humanidad. Cargarlo de expectativas es exigirle que responda permanentemente a nuestras necesidades, incluso a costa de sí mismo.
¿Hay lectoras que te hayan agradecido haber escrito este libro?
Algunas lectoras me han dicho que encontraron palabras para explicar algo que llevaban mucho tiempo sintiendo. Otras me han contado que se reconocieron en determinadas páginas y comprendieron que su cansancio, su confusión o su necesidad de cambio no eran una falla personal. Me conmueve especialmente cuando una mujer expresa que el libro le permitió detenerse y hacerse preguntas que venía postergando.
No porque una respuesta escrita pueda resolver toda una vida, sino porque reconocerse es el comienzo de cualquier transformación.
También he recibido comentarios de lectoras que comenzaron a relacionarse de otra manera con su cuerpo, a expresar límites o a mirar sus emociones con menos culpa. Para mí, esas pequeñas decisiones tienen un enorme valor. Los cambios importantes no siempre llegan acompañados de grandes declaraciones. A veces comienzan cuando una mujer deja de decir “no pasa nada” y se atreve a admitir que sí pasa. Esas respuestas confirman el sentido del libro. Volver a ti no busca decirle a una mujer quién debe ser. Busca recordarle que tiene derecho a escucharse, elegirse y construir una vida en la que también exista espacio para ella.






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