
En un experimento inédito, la comunidad reemplazó los servidores digitales por un “servidor humano” compuesto por diversos perfiles -desde enfermeras y traductores, hasta adolescentes y adultos mayores-. La iniciativa procesó más de 25.000 preguntas provenientes de 68 países, demostrando que la conexión vecinal puede ser más eficiente que una tecnología que consume hasta dos litros de agua por consulta.










