
De los años y las pasiones
Valeria Elías
En los años de vida y escritura, tengo la dicha de, además, trabajar con las palabras como correctora de textos literarios y académicos y ahora editora en La mosca en la trama. Puedo decir que soñar se parece mucho a vivir.

Sus escritos
Algún día
—Tengo apuro —dijo Ugo sin h—. ¿Cuándo va usted a decir que me ama?
—Algún día —respondió Sara—. Déjese de pavadas, que a los 20 años nadie tiene apuro. Y miró profundamente hacia el fondo de la casona.
Ugo sin h en vano continuó argumentando su urgencia y llamó a ese encuentro un momento de inflexión. Cuando ya no pudo modificar el afán de desaire de Sara, que sabía fingido, parte irremediable de un juego de conquista, le dio un beso en la mejilla y se fue caminando despacio bajo el sol de la mañana. La dejó a cargo de su indecisión y sus silencios.
Pasaron los diez minutos que le llevó a Sara terminar su taza de té, abstraída en sus dudas y apoyada en el borde de la mesada. Por el ventanal de la cocina, vio avanzar a un anciano con bigote canoso y ralo. Imposible saber de dónde había salido; afuera solo había campo. Él también la miró mientras se acercaba, se paró delante del vidrio y apoyó en este un papel para que ella pudiera leer lo que tenía escrito.
Ugo sin h, absurdamente viejo y con un gesto triste, estaba del otro lado. Sara leyó en voz alta: "Usted perdone, pero olvidé decirle que no podía esperarla".
Laura Prati


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Turismo01/04/2026







