En cada paquete viaja “un pedacito de Argentina”: mates, yerba, dulce de leche, galletitas, chocolates y alfajores, camisetas de fútbol, libros e incluso fotos impresas recorren miles de kilómetros, atraviesan aduanas y completan diversos trámites administrativos para que los disfruten los más de 1.2 millones de argentinos que viven en el exterior.