
En la existencialidad femenina
Valeria Elías
Mi primera pasión: la música. Canto desde que tengo memoria y estoy convencida de que la poesía se fue colando a mis poros, con las historias hechas canciones que escuchábamos en casa, siempre en castellano, pocas veces en italiano o portugués y muy de tanto en tanto, en inglés o francés.
Siendo adolescente tuve poco acceso a libros, pero esos que llegaron a mis manos, fueron y son mis tesoros. Con la lectura, comencé a imitar ritmos, métricas, rimas y entonces, la poesía cobró una fuerza inusitada en mi ser.
Más adelante, mi querida María Guadalupe Allassia, me animó a la narrativa. Un mundo completamente fascinante, abrió sus puertas para mí y dejó probar sus encantos cuando intenté microrrelatos, cuentos y novelas cortas.
El confinamiento y las redes sociales parecen haber formado la amalgama perfecta para que otros pretextos desaparecieran y pusiera manos a la obra. Fui convocada, cofundé y coordino desde junio del 2020, Arte Poética Latinoamericana (espacio que hoy cuenta con 43 poetas de 21 países de América). Luego, en 2021, cocrear con una amiga española, INFINITAS CONEXIONES - Amistad en Poesía, vino a reafirmar esta nueva misión de sembrar el amor a la palabra hecha arte, difundiendo a sus creativos.
Miercoletras, la Alianza de Creadores Árabes, la Red Mundial de Arte, la editorial LAMARUCA - Gesta Cultural Vitrata y varios otros espacios nacionales e internacionales, me tienen abrazada y abrasada al punto de ya no poder (ni querer) desatender lo que brotó naturalmente hasta formar esta magia cada día, más frondosa.
A la poesía (bendita excusa en mi vida) agradezco también los viajes que realicé a España, Estados Unidos, Uruguay, Colombia y República Dominicana.
Mi palabra favorita: GRACIAS.
Escritos
Cúspide en un puño y cinco versos
Por escaso ardor
tu estancia en mis horas perennes
se ha tornado tan efímera
que te estrujé, soplé
y eso..., fue suficiente.
María Inés Iacometti

Me duelo
Esta multitud que hierve en mí
que me asalta y me desborda
que sacude insosegable
la voluntad
de mi longitud erguida,
clama.
Esta multiplicidad de certidumbres
y ramillete de dudas
que me somete a elegir
constantemente
a cuáles dejar florecer,
siente.
Contienda permanente
desatada en la sinrazón
que implora justicias
por los campos minados de pobres
cuando el mundo alcanza
para saciar la sed de todos...
Esta soledad que se ha vuelto mía
por incapacidad suya de sostener
el oprobioso argumento
de ya no ser la que creía
y marchitarse en lágrimas
ejerciéndose consuelo
a otras tantas soledades no queridas.
Esta y muchas más sombras
iluminadas en paradojas
por desavenencias
que se impusieron maestras
a favor de mis siguientes pasos,
no me ocultan a la vida
al revés
o al éxito.
Esas muchas que hay en mí
esquivan los sinsabores
porque hay demasiados matices
para ennegrecerlos.
Aunque la estancia
en este plano terrenal
me haya mostrado laberintos,
desde la multitud que hierve en mí
sigo cantando
sigo creyendo
sigo soñando.
Lo no posible se diluye en mis afanes
y por esas tantas que me habitan,
me gobierno a mí misma
sin permitir ni esperar
ninguna rienda ajena.
Puedo amansarme o entrar en erupción.
Multiplicidad de ideas
como estrellas en cielo de campo
recurren a mi garganta
y pujan por libertad.
Cada tanto me paro a mí misma
me celebro
me despido
me duelo
y vuelvo a nacer.
María Inés Iacometti







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