
Solo un número
Valeria Elías
Desarrollada en la adolescencia para superar un déficit de atención, este método fusiona lo consciente y lo inconsciente, canalizando visiones oníricas en una narrativa oscura, emocional y gamificada. Se considera, hasta que se confirme lo contrario, ser el único escritor argentino que escribe y publica en escritura automática cruda, solo modificando ortografía y gramática, levemente sintaxis y semántica. Tomando sueños escritos como base, ha forjado la saga épica "Reencarnando en Otro Mundo", estructurada en tres trilogías interconectadas que abarcan nueve libros divididos en varias partes, desafiando convenciones de la fantasía con inmersión en primera persona y exploraciones morales profundas.
Su obra
La chispa que se apagó – Un relato de Número 14 (fragmento)
Parte I – El despertar
La oscuridad se sentía cálida. No como la ausencia de luz, sino como el calor de una manta vieja sobre un cuerpo cansado. Cuando Número 14 abrió los ojos, la primera imagen que recibió fue un cielo rojo partido por estelas negras que caían como flechas. El aire olía a humo, barro y algo más... algo metálico, como el olor que deja una tormenta sangrienta después de manifestarse.
No sabía quién era en ese nuevo cuerpo, solo que provenía del planeta Tierra por obligación, a causa de un ser antropomórfico llamado Marek Ikol o Dios del juicio, obligado igual que otros 99 elegidos más, sin opción a decidir. No recordaba su verdadero nombre por un fuerte dolor en la cabeza, pero sentía que antes había sido alguien. Su cuerpo temblaba, dolorido y entumecido. De repente recordó que tenía tatuado algo en su brazo derecho, el número "14" en una piel blanca, pero al examinarse ya no estaba. El sistema se activó por sí solo, mostrándole varias ventanas flotantes de color celeste: estadísticas, habilidades, y el título que había recibido: “Reencarnado”. En una de esas ventanas virtuales veía una línea roja difusa que contrastaba con otra pequeña escarlata, la barra de energía vital estaba casi vacía.
—¿Dónde rayos estoy...? —susurró, mientras una explosión lo sacudía de los pensamientos. Solo atino en tirarse al suelo, tratando de entender lo que pasaba.

Parte II – El mundo que sangra
El cadáver cálido en el que había reencarnado estaba tirado en un campo de batalla, rodeado de gritos, choques metálicos y bestias con cuerpos semi-humanos que parecían salidos de sus cómics favoritos. Y eso lo emocionó, ya que de a poco recordaba quien era. Porque sí, antes había coleccionado historietas, comic, novelas. Las recordaba perfectamente a todas. Poderes, héroes, aventuras. ¡Era su oportunidad! “Un mundo de guerra, espadas, magia, tecnología de sistemas, todo a lo Dragon Slayer pero sin censura”, pensó con entusiasmo mientras buscaba un arma entre los restos de varios guerreros caídos.
Sobrevivió. Por puro instinto. Usó su habilidad de Copiar Habilidad y robó la capacidad de un berserker moribundo que podía solidificar su sangre como cuchillas. Poco después, fue rescatado por una joven de cabello blanco y orejas en punta llamada Naela, una guerrera elfa que le enseñó a moverse, a ocultarse y a fingir.
Pasaron días y ambos sobrevivieron a otra feroz batalla, para darse cuenta que próximamente llegaría una nueva, todo parecía interminable. Cada día ambos se mostraban inseparables, Naela y Caleb, cómo si el amor estuviera enrocándolos suavemente, sin prisas, de manera natural.
—Nunca digas que vienes de otro mundo—le advirtió ella una noche en una cueva oculta, mientras limpiaba su espada de manchas púrpuras—. Hay cosas que este mundo no perdona.
Número 14 ahora llamado Caleb Sanders no respondió. Solo sonrió. Naela tenía algo especial. Su mirada parecía conocer secretos y esconder heridas.
Cristian Lu







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